Bueno, esto viene a cuento de un problema que tuve en Foz do Iguaçu. En realidad a mí, los aeropuertos no me gustan, no me gusta demasiado volar y no me gusta la tilingada que suele juntarse en esos lugares, aunque es cierto que en el último tiempo se han popularizado un poco.

Lo de mamão  no es tanto por el tema del alcohol que esta vez no tiene nada que ver, sino más bien esa fruta naranja de semillas negras que poseen los brasileños cuya equisitez es absoluta. Comer un mamão  maduro, jugoso y dulce, es de lo mejor que te puede pasar. Por eso, tenía desde el sábado de noche un mamão  para comer el medio día del domingo. Aproveche lo poco que quedó de la mañana para salir a dar un paseo por el centro medio desierto, volví al hostal y me di un baño. Preparé las cosas y a las 13:40 estaba en el ómnibus rumbo al aeropuerto. El avión salía a las 15:20 y ustedes ya se estarán imaginando de qué trata este delirio.

Llegué al aeropuerto 14:10, entré, pregunté y me dijeron que para el check-in tenía que entrar a tal lugar. Yo como tenía el mamão, pensé, mejor no entro, lo como afuera y vuelvo. Así hice y a eso de las 14:20 terminé el mamão . El aeropuerto de Foz es muy pequeño, pero la cola llena de gringos que vinieron a ver las cataratas era de como 80 metros por lo menos.

Le pregunté a un guardia y me dijo que sí, que debía hacer esa cola. Las pantallas decían “embarcando”. A eso de 14:40 llego al mostrador de Pluna donde unas chicas que atendían el mostrador me dicen, “no, ya cerró el check in” (en portugués, claro), “whattttt??” (en español, claro). Ahí comencé a hablar decenas de idiomas, pero me dicen que tengo que dirigirme a la jefa (al menos eso creí) que estaba al lado discutiendo con otros dos y me pude dar cuenta que hablaban de exactamente lo mismo.

De a poco el tiempo fue pasando y mi estupor era total, escuchando el diálogo de sordos en portugués, donde el tipo le decía que había llegado a tiempo, con 40 minutos de anticipación, de que el avión estaba ahí y tal. Pero señora tozuda no dio el brazo a torcer hasta que los convenció de que tenían que irse el martes o por otra compañía (de 400 a 500 dólares). De pronto una chica de unos 20 años que estaba derás mío, con el mismo problema. En total éramos 4. Yo tenía ganas de llorar por la impotencia pero ella ya se había animado y lagrimeaba en un inglés bastante cerrado.

La señora tozuda insistía que una hora antes cerraba el check-in aunque las pantallas dijeran lo contrario, y yo le aseguraba que no estaba escrito en ningún lado pero ella decía que son normas internacionales. Deben ser normas no escritas, que son las peores. Pero su tozudez pudo más que todos nosotros. Además le explicaba que en Uruguay, primero se hacía el check-in y luego aduanas, y en Foz, me acababa de dar dolorosamente cuenta que primero era aduanas, con todo el retraso que eso pueda provocar y luego el check-in. Pero nada.

Más allá de todos los percances laborales, podría armar la cosa para estar de una forma más o menos económica dos días más y aprovechar para pasear ya que el Latinoware solo me había dado 1 día de margen. Ahí caí en la cuenta de que esta chica podría estar en peor situación que yo, así que le pregunté en inglés y le comenté de mi estrategia. Ella es una estudiante de intercambio que vive en Uruguay hasta diciembre y que vino de vacaciones con sus padres, pero estos ya habían volado a EEUU, por lo que se había quedado completamente sola.

Así que bueno, finalmente dijo que si, y vinimos juntos al hostel. Decidí ir a Ciudad del Este, ya que no había podido hacerlo durante el evento. Así que salimos en ómnibus para Paraguay, pero a mitad de camino recordé que era domingo y le pregunté al guarda. Me dijo.. “tudo fechado” por lo que nos bajamos. Segunda frustración del día.

Así que caminamos hasta un maldito shopping y nos compramos un helado. Por suerte estoy escribiendo esto desde la piscina del hostal donde en un rato nos vamos a encontrar todos para hacer algo, Daniel Zoppi y Thatiana de Sao Paulo, Franchesca y Valentina de Italia, 2 chicas de Suiza, mi nueva amiga Erika y este humilde servidor.

Por suerte, aunque un poco quieto de más, Foz de Iguaçu, es un lugar impresionante para disfrutar. Entonces, lo que esas 3 cosas tienen en común, es que lograron que me quedara dos días más por estos pagos, el mamão que me comí, la tozuda que no nos dejó subir, y el avión que se fue.

Les dejo una frase de la web de Pluna:

Y lo más importante, toda nuestra gente siempre te atenderá con verdadera calidez uruguaya.

Categorías: Delirio

1 comentario

Alen · 23 de octubre de 2011 a las 20:41

El verdadero sabor nacional (amargo) en Pluna, las minitas internacionales, los dos días de garrón, la piscina del hostal….. che….y las cataratas?? Dejate de joder y volvé a trabajar!!!!

Los comentarios están cerrados.

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